Jueves 23 de Marzo de 2017
Historia
La Congregación de Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad nació en México, D.F. el 20 de Noviembre de 1936. Sus fundadores fueron el R.P. Pablo Ma. Guzmán y la Srita. Enriqueta Rodríguez Noriega.
Fue en la contemplación del pasaje bíblico que narra el diálogo de Jesús con la Samaritana (Jn. 4, 5-26) en que el Padre Pablo Ma. Guzmán recibe la inspiración para formar verdaderos adoradores del Padre en Espíritu y Verdad, ya que estos no olvidarían la acción salvífica de Dios y sabrían darle una respuesta agradecida.
Al año siguiente el 25 de diciembre de 1937, se fundaron los miembros seglares de la Congregación: Las Misioneras Auxiliares Hijas de la Soledad de María con el propósito de que señoras y señoritas en su propio estado de vida, vivieran el mismo espíritu e idéntica misión en cada uno de sus ámbitos de desenvolvimiento personal.
El 19 de Marzo de 1938, coherentes con la necesidad del pueblo de Dios y fieles al Carisma recibido, se realizó la fundación de la primera obra apostólica: la Escuela e Internado para dirigentes de la Acción Católica, llamada a preparar a los Apóstoles Seglares que formarían a otros en la Fe.
Poco después se establecieron los primeros colegios de niños en Coyoacán (1939) y en Tampico (1941) con la finalidad de fomentar vocaciones religiosas y sacerdotales. La Congregación continuó creciendo, pues el Señor llamaba a nuevos miembros, hermanas que con amor y entusiasmo misionero querían ser adoradoras del Padre.
De 1942 a 1949, en varias partes del país se fundaron comunidades que proporcionan formación a seglares y a alas dirigentes de Acción Católica. Así mismo, se comenzó a ampliar su obra misionera fuera de las fronteras mexicanas, proyectando su presencia.
De 1952 a 1963, con la finalidad de formar mujeres profundamente cristianas, de cuyos hogares pudieran surgir vocaciones sacerdotales y religiosas, se multiplicaron los centros de educación en todos los ámbitos de la Congregación.
A partir de 1970, la Congregación, dio una respuesta a la solicitud de los Obispos Latinoamericanos, iniciándose una proyección del Carisma a través del trabajo de Evangelización y Catequesis dentro de las Parroquias insertas en las poblaciones suburbanas campesinas e indígenas, en México, Bolivia y Perú.